Adicción al porno, ¡un problemón!

Hoy día sabemos que el porno estimula en un plazo muy corto la segregación de dopamina en el cerebro masculino, lo que afecta al humor, provocando una sensación de bienestar que perdura una o dos horas. El circuito neuronal que se produce es idéntico al de otros estímulos como el juego o la cocaína.

El porno es casi igual de peligroso que otras drogas ya que puede llegar a crear una adicción, como sucede con otras sustancias de recompensa, tras el estímulo de dopamina el consumidor se siente deprimido, irritable, ansioso y deseoso de conseguir la siguiente dosis. Hay nuevas evidencias, descubiertas por Jim Pfaus, de la ConcordiaUniversity de Canadá, que apuntan a que la desensibilización podría afectar también a las mujeres.

adicción al porno
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La dopamina y su influencia en la adicción al porno

El efecto de la dopamina explica por qué el porno cada vez evoluciona de una forma más dura y mayor, y es porque las imágenes sexuales más típicas han perdido su poder, haciendo que los consumidores busquen nuevas imágenes que rompan tabúes de otros tipos con el objetivo de alcanzar la misma satisfacción.


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Además, algunos hombres (y mujeres) tienen lo que se denomina “agujero de dopamina“. Sus sistemas de recompensa cerebral son menos eficientes, lo que les predispone a convertirse en adictos a un porno cada vez más extremo con mayor facilidad. Al igual que con el resto de las adicciones resulta muy complicado por razones neuroquímicas dejar de tener comportamientos que permitan obtener más dopamina, es un círculo vicioso.

[bctt tweet=”Estos son los problemas de sufrir adicción al porno”]

De momento a día de hoy, existe un modelo efectivo y detallado para desenganchar a los hombres adictos al porno y restituirles a un estado mental mas equilibrado, en el que estén menos expuestos a la merced de sus obsesiones. Comprender cómo la pornografía afecta al cerebro y causa estragos en la virilidad masculina permite hacer mejores elecciones en lugar de llegar a un estado de autodestrucción sin fin o a una reacción de rechazo colectiva, en una sociedad cada vez más adicta a lo extremo.

La adicción al porno es un problema que ha venido arraigándose desde la llegada de los nuevos medios, ya que antiguamente era mucho mas difícil conseguir visualizar porno, pero actualmente, y sobre todo con internet, cualquier persona que tenga extremidades puede encender un ordenador y buscar porno. He aquí el problema, el cambio al porno en internet nos hizo adquirir fetiches que antiguas generaciones nunca pudieron aprender y el hardcore se ha convirtió en algo normal.

¿Cómo puede destruirte la vida la adicción al porno?

Os voy a poner un claro ejemplo (extremista) de lo que puede llegar a hacer la gente cuando tiene una verdadera adicción al porno. Michael Leahy, un hombre que desarrolló una adicción al porno y logró arruinar su vida tan sólo con su mano derecha. Este hombre visualizó porno por primera vez a los 11 años, y comenta que a lo largo de su vida incluso en la universidad siguió viendo este material pornográfico pero que no fue hasta la llegada de internet cuando arruinó su vida.

Pero según cuenta, llegaron los 90, era como el salvaje oeste de la pornografía. Todo estaba disponible, podías contar el número de sitios hasta que eventualmente creció tanto, que se volvió imposible mantener un conteo. El internet cambió todo. Dentro de poco tiempo, llego a estar viendo más de ocho horas de porno al día.

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Michael era un hombre de negocios, y su adicción al porno llego tan lejos que incluso en sus viajes de negocios cita textualmente: “Tenía la posibilidad de quedarme en hoteles de $185 dólares la noche, pero preferí quedarme en moteles de $60 dólares. Los más baratos tenían cuartos pequeños y menos privacidad. Me asomaba por la ventana y me masturbaba esperando que alguien pasara por ahí.”

Como hemos descubierto, el porno puede ser una adicción tan peligrosa como la drogas o el juego, aunque tampoco debería buscarse la solución en erradicarlo, ya que todo en su justa medida no hace daño, simplemente hay que tener el control mental suficiente para evitar riesgos.



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